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Conociendo la grave situación por la que atraviesa nuestra provincia por la falta de agua, y siguiendo de cerca las preocupaciones de tantos vecinos de la ciudad como del campo, junto a sus autoridades locales, quiero manifestar mi inquietud y elevar mi oración pidiendo a Dios por el don de la lluvia tan necesaria y esperada por nuestro pueblo.
En esta oración quiero comprometer a toda la Arquidiócesis y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a que dirijamos nuestra mirada confiada a Dios, el Padre de todos, para que juntos pidamos con insistencia el don de la lluvia. La oración es la fortaleza del hijo de Dios, como el mismo Jesucristo nos ha enseñado a dirigirnos a nuestro Padre en momentos de aflicción. Hoy necesitamos unirnos en la oración. Por ello pido a cada una de las comunidades de nuestra Arquidiócesis: parroquias, capillas, comunidades religiosas, familias, como a cada fiel en particular, a presentar con confianza nuestras necesidades a Dios, sabiendo que él escucha la oración de sus hijos.
Pongo esta oración en manos de Nuestra Madre, Nuestra Señora de Guadalupe Patrona de nuestra Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz, para que Ella interceda ante su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo.
Reitero, además, el deber de dar un uso responsable y adecuado del agua, invitándoles a ser cuidadosos de la Naturaleza que el Creador nos ha regalado, recordando el Salmo 65: “Tú que cuidas de la Tierra, la riegas y la enriqueces de gran manera. Los canales de Dios están llenos de agua y preparas a los hombres su alimento”.
Reciban junto a mi afecto y oraciones, mi bendición.
+ José María Arancedo Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz
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