Rosario por Juan Pablo II PDF Imprimir E-mail
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REZO DEL SANTO ROSARIO

POR LA BEATIFICACIÓN

DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II

Este Santo Rosario puede ser Rezado el sábado 2 de abril, aniversario de la muerte de Juan Pablo II, y/o el sábado 30 de abril, vísperas de su beatificación. (Misterios Gozosos)

"Los santos son los grandes testigos de la santidad de la Iglesia y, por tanto, a través de su testimonio, su reflexión, su experiencia, resplandece la luz de Cristo. Juan Pablo II es el Papa de la santidad y su beatificación es el reconocimiento oficial de su santidad"

Decía Juan Pablo II: "Tratan de comprenderme desde afuera, pero yo solo puedo ser comprendido desde dentro".

 

PRIMER MISTERIO: ANUNCIACIÓN DEL ÁNGEL Y LA ENCARNACIÓN DE JESÚS

"Hágase en mí según Tu palabra…" Esta es el signo de la actitud humilde: aceptar la acción divina que después, mediante sucesivas donaciones, va operando la transformación del hombre viejo en la nueva criatura espiritual.

El Santo Padre Juan Pablo II fue un hombre humilde. Durante el comienzo de su pontificado era fuerte y podía doblarse para besar la tierra en cada país que visitaba; de esta manera no solo alababa a Dios por haberle dado la dignidad de ser Papa, sino que también mostraba que era un hombre sencillo, humilde. Él fue haciendo "donaciones" desde su infancia, su juventud, castigada por la guerra, por el trabajo en las canteras, por las privaciones…

El recorrido místico de Wojtyla se perfiló como un progresivo hacer de sí mismo un "pobre de Israel" que no tiene otra esperanza y otro punto de referencia sino Dios. Si meditamos sobre la humildad del Santo Padre, aprenderemos de él una lección muy importante.

(momento de silencio)

 

SEGUNDO MISTERIO: LA VISITA DE MARÍA A SU PRIMA SANTA ISABEL

"Amarás a tu prójimo con a ti mismo". El hombre está destinado a vivir en sociedad y el amor a los semejantes es el primer sostén de convivencia. Así como María llena de gozo se dirige a comunicar la Buena Nueva a Isabel, de la misma manera el alma que ha recibido la promesa, siente la necesidad de proyectarla y compartirla con su prójimo.

No se puede amar a Dios sin amar al prójimo, ni se puede amar al prójimo sin amar a Dios. Este es la novedad  traída por Cristo hace 2000 años y que Juan Pablo II puso de manifiesto en la celebración del gran Jubileo del año 2000.

En su visita a la Madre Teresa, tocó y abrazó a los enfermos, los leprosos y los indigentes. Ella encontró a Cristo en ellos, y también así lo hizo el Santo Padre.

Él dijo que sólo quien se deja involucrar por el prójimo y por sus indigencias, muestra su amor a Jesús. La libertad interior se ejecutaba hacia los demás. Su objetivo no era su propio éxito sino anunciar la verdad del Evangelio y defender la verdad sobre el hombre.

(momento de silencio)

 

TERCER MISTERIO: EL NACIMIENTO DEL NIÑO JESÚS EN BELÉN

El hombre nuevo vive de fe…el nacimiento del hombre nuevo viene entroncado al nacimiento de Jesús. Esto nos revela la infinita Misericordia divina, que por tan incomprensibles caminos nos asocia a Su Hijo.

Juan Pablo II en la Encíclica Redemptor Hominis expresa: "El hombre puede y debe ser nuevo, o sea formado según el Redentor. El hombre modelado por Él vive como hombre nuevo en medio del mundo viejo; pero permaneciendo con Cristo se vuelve levadura de vida nueva, eterna, inconmensurable". El Papa intuyó el peligro real que existe de que el hombre, ejerciendo dominio sobre el mundo de las cosas, pierda los lazos fundamentales de la propia realeza y dominio, convirtiéndose el mismo en objeto de manipulación.

Por eso el Papa nos invitó a convertirnos y a hacer penitencia, a recorrer los caminos de la fe que sana, a abrir las puertas a Cristo. La conversión personal y el arrepentimiento, constituyen la garantía de la realeza del hombre y de su dignidad, el cumplimiento de su misión en la Iglesia y en el mundo.

Podemos decir que en el paso del siglo XX al XXI fue dado a la Iglesia un verdadero hermano y amigo del hombre en el recordado Papa Juan Pablo II. Él comprendió muy bien todos los temores, las preocupaciones contemporáneas y vio en el hombre su incansable anhelo de verdad y de amor.

(momento de silencio)

 

CUARTO MISTERIO: LA PRESENTACIÓN DEL NIÑO JESÚS EN EL TEMPLO

"Y cuando lo hubieron cumplido todo, conforme a la Ley del Señor, volvieron a Galilea…".

Cuando todo se hace conforme a la voluntad de Dios, el hombre crece, se fortalece y su inteligencia es asistida por los dones del Espíritu Santo. La voluntad se robustece…La Gracia mora en su alma…Está preparado para afrontar las purificaciones y hacerse merecedor de avanzar en el camino de la Salvación.

A partir del atentado de 1981 la salud de Juan Pablo II inició un proceso de lento deterioro al que se sumó, debido a su edad avanzada, el mal de Parkinson. Su fuerza de voluntad, su entrega al Señor, son ejemplo para todos los hombres. En un discurso a jóvenes enfermos decía: "Desde vuestra enfermedad no sólo sois privilegiados ante la mirada de Dios sino que sois los que mejor podéis pedir y hacer: que la juventud del mundo encuentre a Jesucristo, Camino, Verdad y Vida. En un tiempo en el que se oculta la cruz, vosotros, aceptándola sois testimonios de que Jesucristo quiso abrazarla para nuestra salvación".

La presencia de la cruz en su vida, la llevó con dignidad y, al final, en un silencio que hablaba más que la palabra reivindicó el derecho a la existencia que la sociedad de lo efímero esconde con vergüenza.

(momento de silencio)

 

QUINTO MISTERIO: PÉRDIDA Y HALLAZGO DEL NIÑO JESÚS EN EL TEMPLO.

La vida transcurre en un lento, oscuro, paciente ejercicio. Así, se van formando hábitos sobrenaturales. Cada paso, es un poco más de Gracia, de iluminación, un incremento en la caridad. Crecimiento como el de Jesús: en virtud y Gracia a los ojos del Padre y de los hombres.

Decía Juan Pablo II: "La fe, la esperanza y la caridad son como tres estrellas que se encienden en el cielo de nuestra vida espiritual para guiarnos hacia Dios. Son las virtudes "teologales" por excelencia: nos ponen en comunión con Dios y nos conducen a Él. Componen un tríptico que tiene su cumbre en la caridad, el "ágape", ensalzada egregiamente por Pablo en un himno de la primera Carta a los Corintios: "Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad" (13, 13).

(momento de silencio)

 

 

OREMOS

Oh Trinidad Santa,

Te damos gracias por haber concedido a la Iglesia al Papa Juan Pablo II y porque en él has reflejado la ternura de Tu paternidad, la gloria de la cruz de Cristo y el esplendor del Espíritu de amor.

Él, confiando totalmente en tu infinita misericordia y en la maternal intercesión de María, nos ha mostrado una imagen viva de Jesús Buen Pastor, indicándonos la santidad, alto grado de la vida cristiana ordinaria, como camino para alcanzar la comunión eterna Contigo.

Concédenos, por su intercesión, y si es Tu voluntad, el favor que imploramos, con la esperanza de que sea pronto incluido en el número de tus santos.

Amén.

 

 

NOTA (entre cada misterio del Santo rosario puede hacerse un canto)